sábado, 17 de octubre de 2015

El "humo de Satanás" ha entrado en el sínodo. Palabras íntegras de un obispo en presencia de todos los participantes en el sínodo de la familia


Ha sido uno de los pronunciamientos más contundentes dentro del aula sinodal. El Papa Francisco invitó a hablar con parresía y así lo ha hecho este valiente arzobispo de Kazajistán. Sus palabras sonaron claras y directas el 10 de octubre de 2015. En las síntesis ofrecida por la sala de prensa de la Santa Sede parece que no tuvieron conocimiento del hecho porque no obtuvo espacio (algo análogo ha pasado con la intervención de un matrimonio auditor del Camino Neocatecumenal y su radical posicionamiento al magisterio de la Iglesia).

Dado que los obispos son libres de publicar por su cuenta sus intervenciones, The Voice of the Family obtuvo el permiso de Mons. Peta para publicar su intervención. El blog Secretum Meum Mihi lo ha traducido al español y a continuación lo ofrecemos.

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El beato Pablo VI dijo en 1972:
"A través de alguna grieta ha entrado el humo de Satanás en el templo de Dios" 
Estoy convencido de que estas eran palabras proféticas del santo Papa, el autor de "Humanae vitae". Durante el Sínodo del año pasado, "el humo de Satanás" estaba tratando de entrar al aula Pablo VI. 
A saber: 
1. La propuesta de admitir a la Sagrada Comunión a los que están divorciados y viviendo en nuesvas uniones civiles;
2. La afirmación de que la cohabitación es una unión que puede tener en sí misma algunos valores;
3. Abogar por la homosexualidad como algo que es pretendidamente normal. 
Algunos padres sinodales no han entendido correctamente el llamado del Papa Francisco por una discusión abierta y comenzaron a proponer ideas que contradicen la tradición bimilenaria de la Iglesia, arraigada en la Palabra Eterna de Dios. Infortunadamente, uno todavía puede percibir el olor de este "humo infernal" en algunos puntos del Instrumentum laboris, y también en las intervenciones de algunos padres sinodales este año. 
A mi juicio, la principal tarea de un Sínodo consiste en señalar una vez más el Evangelio del matrimonio y de la familia y eso significa la enseñanza de nuestro Salvador. No está permitido desruir el fundamento, destruir la roca. 
Que el Espíritu Santo, que siempre gana en la Iglesia, nos ilumine a todos nosotros en la búsqueda del verdadero bien para las familias y para el mundo. 
María, Madre de la Iglesia, ¡ruega por nosotros! 
Tomash Peta, arzobispo de Astana