martes, 13 de octubre de 2015

El sínodo, la Iglesia y la acogida de las nuevas minorías: los católicos que viven como católicos a pesar de las dificultades


Uno de los cardenales que participa en el sínodo sobre la familia es el arzobispo de Nueva York, Cardenal Timothy Dolan. Su Eminencia tiene un blog (es de los pocos cardenales que tienen uno) y ese espacio se ha mantenido activo incluso durante el periodo de su participación en el sínodo.

En un artículo publicado el 12 de octubre el Cardenal Dolan reflexiona sobre la nueva minoría que también la Iglesia debe acoger: los católicos que viven como verdaderos católicos. A continuación la traducción del texto que realmente vale la pena leer, especialmente en este "tiempo sinodal" en que se habla de muchas cosas y no siempre como se debe de esta auténtica minoría.

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Inclusión de las nuevas minorías
Cardenal Timothy Dolan

La integración ha sido un tema novedoso y consistente en el Sínodo. La Iglesia, nuestra familia espiritual, acoge a todo el mundo, especialmente a aquellos que se siente excluidos. Entre estos, de los que he oído hablar a los observadores y a los padres sinodales se encuentran los solteros, aquellos que sienten atracción por el mismo sexo, los divorciados, los viudos, los inmigrantes que acaban de llegar a un país nuevo, los discapacitados, las personas mayores, los confinados o las minorías raciales y étnicas. La Iglesia es una familia que ama a todos, los acoge y los necesita.

¿Es posible sugerir que hay una nueva minoría en el mundo e incluso en la Iglesia? Acuden a mi mente aquellos que, confiando en la gracia y misericordia de Dios, se esfuerzan por vivir en la virtud y la fidelidad: Parejas que -dado el hecho de que, al menos en Norteamérica, solo la mitad de las parejas acceden al sacramento del matrimonio- se acercan a la Iglesia para el sacramento; Parejas que, inspiradas por la enseñanza de la Iglesia que afirma que el matrimonio es para siempre, ha perseverado en duras pruebas; parejas que reciben el regalo divino de tener varios hijos; un hombre y una mujer jóvenes que han escogido no vivir juntos hasta el matrimonio; un gay o una lesbiana que quieren vivir en castidad; una pareja que ha decidido que la mujer va a sacrificar una prometedora carrera profesional por quedarse en casa y criar a sus hijos – esta maravillosa gente se sienten a menudo como una minoría en su entorno cultural, pero a veces, ¡incluso dentro de la Iglesia! Creo que hay muchas más personas así de las que creemos, pero, dada la gran presión de esta época, a menudo se sienten excluidos.

¿Dónde pueden recibir apoyo y aliento? ¿De la televisión? ¿De las revistas o los periódicos? ¿De las películas? ¿De Broadway? ¿De sus amigos? ¡No! Ellos buscan a la Iglesia, nos buscan para darles ánimo, apoyo, la calidez de sentirse parte de una comunidad. ¡No podemos fallarles!