jueves, 22 de octubre de 2015

En torno a un documental sobre supuestos sacerdotes que practican cyber sexo


En diferentes medios de comunicación ha comenzado a circular la noticia del lanzamiento de un «documental» producido en Brasil («Amores santos») y en el que los realizadores dicen haber grabado a más de 150 sacerdotes católicos y ministros de otras confesiones cristianas (protestantes, anglicanos y evangélicos) practicando el así llamado «cyber-sexo» por medio de webcams en la red. Aunque el documental será lanzado hasta 2016, ya encontró rápidamente amplio eco en la prensa y perplejidad en muchos creyentes.

Según el director y productor del proyecto, Dener Giovanini, la intención del documental es denunciar la «hipocresía del discurso de las religiones que condenan la homosexualidad». Para eso contrataron a un actor que entró en contacto con los supuestos clérigos y quien logró obtener hasta 500 horas de grabación. ¿Qué pensar al respecto?

Ante todo el hecho invita a cierta prudencia: ¿es hipotéticamente posible que algo así suceda? En cuanto que ningún sacerdote católico es perfecto, es posible. Pero para creerle a los directores del documental deberíamos conocer los nombres de los supuestos implicados y ya han dicho que no van a revelarlos. Eso mueve a, por lo menos, en un mínimo de esfuerzo crítico, no tomarse por definitivamente cierto que las personas supuestamente grabadas son clérigos. ¿No podrían ser también actores? Después de todo hay un elemento de morbo que puede mover al auditorio a consumir el producto (nadie hace un documental para que ninguno lo vea o compre).

En los reportes de noticias sobre el documental se está haciendo un énfasis especial en los supuestos sacerdotes católicos grabados. El mismo director y productor ha dicho que no son sólo católicos. ¿Por qué el énfasis especial en ellos, incluso mencionando que algunos son del Vaticano? Poner la palabra «Vaticano» junto a «sexo» y «gays» parece ser una fórmula para atrapar la mirada de curiosos.

Por otra parte, incluso si realmente hubiera sacerdotes católicos implicados eso no significaría más que esas personas no han sido coherentes con aquello a lo que libremente se comprometieron. Después de todo la Iglesia no controla la vida privada de cada uno de sus miembros, incluidos los sacerdotes. Como ya en otro lugar he tocado el tema de si un homosexual puede ser sacerdote católico, remito a ese artículo: «¿Puede ser sacerdote católico un homosexual?».

¿Cuál es entonces el punto central de todo esto? Ante todo tratar de ser críticos con lo que circula. En las actuales circunstancias del mundo es muy fácil hacer pasar por verdad cosas que tal vez no lo sean. Y como la única manera de saber si lo son es dando a conocer los nombres y apellidos de los implicados eso sugiere que hasta no conocerlos entonces al menos no darlos por verdaderos. De otro modo sería creerle más a un productor de cine cuya finalidad es vender un producto y promover el homosexualismo que a quienes legítimamente, en cuanto grupo, merecen también confianza.

Por otro lado no es la primera vez que sale a la luz un video de este tipo: en ese sentido tampoco es que se trate de algo realmente «original». Finalmente, y quizá es esto lo más relevante, un católico no cree en Dios y en la Iglesia porque sus sacerdotes sean más o menos santos. Naturalmente que un sacerdotes santo facilita la fe y lo que de ella se deriva, pero en el fondo se está en la Iglesia porque es de Dios. En el pasado ha habido sacerdotes poco ejemplares como los ha habido en el presente y tal vez los habrá en el futuro. Pero no se está en la Iglesia por ellos sino por Cristo.

Para mí los tantos errores cometidos por sacerdotes más que un motivo para alejarme de la Iglesia son una razón para permanecer en ella: si fuera una obra de hombres hace mucho que habría desaparecido. Pero sigue en pie y eso demuestra quién es su roca de fundamento y el que la capitanea. Y no olvidemos, por último, que en la Iglesia hay casi medio millón de sacerdotes. Que unos pocos llegasen a no ser ejemplares no supone que todos sean de la misma calaña. Ya lo dice la sabiduría popular: los sacerdotes son como los aviones, son noticia sólo cuando caen. ¡Y hay tantos volando!


Queridos amigos y amigas:Nunca olvidemos que la Iglesia es santa porque su fundador y cabeza es santísima...
Posted by Jorge Enrique Mújica LC on jueves, 22 de octubre de 2015