lunes, 19 de diciembre de 2016

La confianza de los mexicanos en sus instituciones: universidades, iglesia y ejército en los primeros lugares


El grupo demoscópico Consulta Mitofsky dio a conocer los resultados de la investigación “México: confianza en instituciones 2016” y cuyos resultados revelan una generalizada baja confianza por parte de los ciudadanos en las instituciones del país.

En una escala de 1 a 10 las instituciones mejor situadas son las universidades (7.1) seguidas de la iglesia (6.9) y el ejército (6.8). Por debajo de la media se encuentra la Suprema Corte de Justicia de la Nación (5.8) y los senadores (5.2). De las 17 instituciones valoradas los peores puestos los ocupan la policía y los diputados (5.0), seguidos de los sindicatos (4.9) y los partidos políticos (4.8).

En términos generales la mayoría de las instituciones han perdido un poco o un mucho de la confianza de los ciudadanos: presidencia de la república, Suprema Corte y sindicatos son los que han experimentado una caída más notable.

Centrándonos en instituciones que durante 2016 mantuvieron un real o aparente conflicto podemos ver que la iglesia sale mejor apreciada que la Suprema Corte, la presidencia de la república o que los mismos partidos políticos.


Durante 2016 el presidente de México quiso impulsar una agenda pro ideología de género según la cual las relaciones entre personas del mismo sexo quedarían equiparadas al matrimonio natural en la Constitución del país y, además, preveía la adopción de niños por parte de esas uniones. Al final la iniciativa no prosperó (no obstante la invectivas de diputados y senadores contra la iglesia católica) pero la Suprema Corte, de hecho, dio el vía libre a la adopción de niños por parte de parejas homosexuales (véase “Suprema Corte de Justicia de México da luz verde a la adopción de niños por parejas gays”).

Considerando la apreciación comparativa de los ciudadanos en torno a las instituciones y conocidas sus apreciaciones respecto a un tema polémico de confrontación nacional, se puede concluir que la iglesia goza de una mejor percepción que el resto de las instituciones y que esto debería constituir una llamada de atención no sólo para el poder ejecutivo, legislativo y judicial sino también para los partidos políticos y los mismos medios de comunicación quienes no sólo están situados debajo de la iglesia sino que también reflejan o abren exclusivamente las puertas a posturas ajenas al sentir de los ciudadanos.